Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris maria_sant cugat. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris maria_sant cugat. Mostrar tots els missatges

dimecres, 12 de gener del 2011

El barrio del Bon Pastor es uno de los polígonos de viviendas de protección oficial de poca densidad de Barcelona. Estas agrupaciones de pequeñas viviendas, más o menos precarias, se situaban sobre terrenos de precio bajo, periféricos y poco urbanizados.

Desde los años 30 Barcelona ha sufrido grandes transformaciones, y ahora las casas baratas ya no son periféricas ni están en suelo barato o poco urbanizado, sino que han quedado, como reducto de otros tiempos, atrapadas entre barrios céntricos y densos.

La ciudad ha crecido a su alrededor, y obviamente estos cambios ejercen presión sobre el lugar que ocupan sus habitantes. Es aceptable preservar estos pequeños barrios de edificación horizontal al ritmo que se mueven las ciudades hoy en día?

Desde luego que para sus habitantes es fundamental. Tras décadas de arraigamiento al lugar que seguramente los vio crecer, existe una resistencia normal al cambio. Desde luego que el lugar dónde uno vive, las arquitecturas que lo rodean y la tipología urbana que lo acompaña en la vida son hechos fundamentales que tienen que ver con la identidad personal, familiar y local, y que constituyen por ellos mismos una herencia histórica y cultural que no debe pasar desapercibida. Así que estamos ante un tema sensible en que, más que nunca, las decisiones urbanísticas afectan y de qué manera las vidas de las personas.

En cierta manera, este capital humano también merece ser tenido en cuenta y preservado. Seguramente merece un lugar muy cercano a lo habitualmente definido como “patrimonio”.

Por otra parte la vida sigue, las cosas avanzan y la ciudad es de todos. Con las densidades actuales, y al ritmo de crecimiento a que vamos, resulta complicado justificar la permanencia de estas zonas.

Lo que seguro que tiene que respetarse al máximo los derechos de sus habitantes, propietarios de sus casas o con derechos adquiridos a lo largo de los años, y preservarlos de ciertas presiones de origen especulativo, por desgracia, las más comunes a las que nos enfrentamos.

En el lugar dónde vivo no hay propiamente una zona de “casas baratas”, aunque existen barrios como el de Sant Francesc, en que la mayor parte de sus casas fueron construidas en un mismo periodo, a mediados de S XX aproximadamente, en una zona entonces periférica, ahora colindante con nuevos barrios. En estas casas, de arquitectura popular y sencilla, en algún caso puntual llegando a la autoconstrucción, se alojaron clases trabajadoras, coincidiendo con las migraciones a Cataluña del momento. La gran diferencia es que estas casas fueron edificadas individualmente y sobre suelo privado, aunque hoy en día constituyen este barrio realmente homogéneo que tiene un carácter propio y diferente. En ocasiones se reforman pero, claro, con las normativas municipales, de poca densidad, suele mantenerse la escala y tipología característica del barrio.

Esta gran transformación urbana de Barcelona, que soluciona la llegada de la propia ciudad al mar, se construyó con motivo de los juegos olímpicos en 1992, y acogió las residencias y demás equipamientos como los comedores para los atletas.
Se proyectó un nuevo barrio fundamentalmente de vivienda, con pequeño comercio en las plantas bajas y algún equipamiento como gimnasios, centros comerciales o cines, que dan servicio a los nuevos habitantes o a los barrios circundantes. Estas viviendas fueron dadas en proyecto a despachos o arquitectos reconocidos en la ciudad mediante los premios FAD, queriendo enfatizar la calidad arquitectónica de las obras construidas. El planeamiento general corrió a cargo del despacho de Bohigas, en base a manzanas de gran tamaño con variedad tipológica, en cuyo interior aparecen espacios públicos, verdes, o tipologías residenciales poco densas como casas adosadas, en la idea de un espacio fluido alternativo al espacio calle, más convencional, que convive con el tráfico rodado.

Tras 18 años, encontramos un barrio ya consolidado, más vivido y con más carácter que al inicio. La propuesta de ordenación urbana creo que es interesante en cuanto a que es una buena alternativa a la trama ensanche a que estamos tan acostumbrados en Barcelona, proponiendo algo así como un intermedio entre zona residencial e intensidad urbana. Los espacios que delimitan los edificios son tranquilos, serenos, e incluso blandos, y proponen, en general, una gradación suave entre lo privado y lo público. Esta frontera está habitualmente bien tratada en el conjunto del barrio aunque en algún momento haya habido que privatizar alguno de ellos debido a temas administrativos-vecinales. En contraposición, el espacio calle contiene un tráfico elevado, transporte público y aceras anchas, así como fachada comercial. Esta dualidad tiene, a mi entender, sus desventajas, como que al barrio pueda faltarle cierta “vida” en la calle, ya que esta queda diluida por la fluidez del sistema de espacio público asociado a las viviendas. Tiene un poco la falta de intensidad de un barrio residencial.

Su relación con el resto de la ciudad, aunque bien pensada en el planeamiento, es un poco especial ya que se trata de un barrio, en origen, periférico, rodeado por grandes piezas que enfatizan un poco la sensación de estar apartado, aunque en cuanto se culminen los proyectos para la Ciutadella esta sensación se diluirá bastante. La relación con el mar se realiza mediante espacios públicos amplios y libres, como si se tratase de un gran parque litoral.

En mi ciudad de referencia existen nuevos barrios de planeamiento y construcción reciente.
En general, como sucede en la Vila Olímpica, son barrios eminentemente residenciales, con pequeño comercio en planta baja y algún equipamiento de carácter local en zonas clave. En general, son zonas con bastante presencia de espacio público verde, en forma de grandes parques. Esta igual sería una manera de relacionarse con un espacio natural, ya que por lo general son barrios de nueva planta. La configuración general de estos barrios es de tipo nuevo ensanche, con algunas plantas bajas residenciales en la calles no principales. Las avenidas principales se encargan de ligar estas nuevas zonas entre ellas, con las grandes infraestructuras, y con el centro urbano. Por lo general, son zonas bastante residenciales, pero al contener poco espacio verde privado y gracias al pequeño comercio y las buenas conexiones con zonas más consolidadas, tienen una intensidad urbana aceptable y resultan, aunque convencionales, bastante agradables.

dilluns, 13 de desembre del 2010

El origen de este parque es una ciudadela militar barroca, articulada mediante ejes, que tenía el cometido de controlar la ciudad, es decir, extramuros, entre la muralla y el campo, en una zona de marismas.

La existencia de una ciudadela militar para controlar la propia ciudad es, precisamente, lo que dio origen a los vacíos entre ésta y el límite urbano del momento, vacíos que fueron colonizándose con espacios como el jardín del general y el paseo de la esplanada.,

Con el tiempo se derriban las murallas y empieza el momento histórico en que empiezan a elaborarse concursos para el crecimiento de la ciudad, como el de Rovira i Trias o el mismo plan Cerdà.Con el Bienio Liberal se producen donaciones de terrenos. Este es el origen de los cuarteles militares o el mismo parque, en estos terrenos que pasan a ser públicos. El parque, antigua ciudadela, pasa a estar rodeado de las distintas tramas urbanas.

Fontserè, autor en 1878 del proyecto con el que el actual parque guarda su mayor parecido, cree en el nuevo Ensanche ya en ese momento, y hace pasar sus tramas en el propio parque. El punto clave de esta nueva trama urbana en relación al parque sería la actual Meridiana, que nunca ha terminado de llegar al mar. Así el parque queda comprendido entre sus actuales límites, por un lado los distintos barrios del Ensanche, y por otro, la geometría curva de las vías del tren que salía de Estación de Francia, un gran corte en la ciudad que no sólo persiste hoy en día sino que no ha hecho más que aumentar.

Otro de sus límites es la característica expansión de Ciutat Vella materializada en los porches de Paseo Picasso.

Aparte de continuar las tramas Cerdà, el proyecto de la Ciutadella se articula mediante dos modos de entender la naturaleza de un parque. Unos de los referentes son las promenades parisinas, como paseos de naturaleza geometrizada. Encontramos aún los característicos tilos, plantados en hilera siguiendo el eje que continua Paseo de San Juan, aunque éstos se hallen sin podar y no muy adaptados a nuestro clima, más cálido. El otro referente es el jardín romántico, inglés, que puebla las zonas del parque concebidas como una evocación al mundo natural y salvaje, imitando la propia naturaleza. Personalmente, cualquiera de las dos opciones me parecen muy agradables, si bien es cierto que el mal mantenimiento de los jardines los homogeneíza y hace que las referencias anteriores pierdan fuerza.



Otra de las características del Parque de la Ciutadella es que se trata de un parque equipado. En su interior se encuentran un Palacio de ferias y congresos, además de otros pequeños equipamientos. Como ejemplo, el edificio del umbráculo, una especie de gran invernadero en la línea del cual se ha proyectado el polideportivo que visitamos. Entre estos equipamientos encontramos el parque zoológico. Se ubicaba ahí desde el origen, aunque es ampliado en la década de los 50-60. De las 26-28 Ha de que consta la totalidad del parque, al menos 16 las ocupa actualmente el Zoo.

Una de las peculiaridades del Zoo en que produce una especie de tapón en el parque, hace que no lo podamos atravesar, y es que una de las carencias de este parque es, tal vez, la falta de permeabilidad con lo que le rodea. El origen, el planteamiento original y la relación con el límite de la ciudad construida, el límite con el tren o la ubicación del parque zoológico. Atacar el problema por aquí parece una de las soluciones más sensatas, es decir, replantear el propio zoo y abrir la conexión con el mar salvando el obstáculo del corte ferroviario. La ubicación de equipamientos que abasten más allá del barrio y la reubicación de algunos como el Parlament o una pequeña escuela pública ayudarán a dotar de entidad al conjunto del proyecto, y a situarse más aún como un equipamiento para la totalidad de la ciudad, no tanto para los barrios colindantes, y a acabar de recuperarlo como un espacio histórico de la ciudad.
Este parque o su plan director actual no me resulta fácilmente comparable con ninguna de las intervenciones realizadas en el lugar dónde vivo. Como ejemplos, existe un gran parque que contiene algún equipamiento, poco más que un Centro de Asistencia Primaria y una nueva comisaría de Mossos d’Esquadra en una gran extensión de espacio público muy abierto, plantado de olmos, que actúa de alfombra para unir toda una nueva expansión de la ciudad con otros barrios ya periféricos. También existe una zona de parque relacionada con la recuperación de un espacio histórico de la ciudad, el Monestir, que sí está relacionada con los jardines del claustro, aunque en general es una actuación, aunque agradable y bien incorporada al tejido urbano, de clara recuperación de un conjunto monumental.





dimecres, 1 de desembre del 2010

El plan de transformación del barrio de la Mina es una renovación urbana que implica también un gran cambio a nivel social.

Está claro que el urbanismo puede llegar a tener una gran incidencia en las condiciones sociales de un barrio, la prueba está en que gran parte de la problemática social de ciertos lugares viene parcialmente suscitada por las características físicas de su entorno, como es el caso del barrio de la Mina.

Para este barrio originariamente perteneciente a Sant Adrià del Besòs se propusieron distintos proyectos de construcción más o menos masiva de viviendas, en un nuevo polígono que debía acoger principalmente inmigración española y también barraquistas. Uno de los principales objetivos de esta operación era conseguir erradicar definitivamente las barracas que en aquel entonces ocupaban distintas zonas de Barcelona. En este empeño y bajo las premisas especulativas franquistas se culminó la tercera fase, la Mina Nova, en forma de grandes edificios pantalla de 10 alturas, de construcción barata, rápida y eficiente, a base de prefabricados y encofrado túnel. Ahora mismo, estos son los bloques que aglutinan mayor conflicto social. Qué ocurrió en la Mina para convertirse en un lugar tan socialmente tensionado? Hasta qué punto las propuestas arquitectónicas fueron culpables en en estas casuísticas?

En un gran número de ocasiones se culpa del conflicto social a la gran densidad de estos polígonos de vivienda y, en consecuencia, se propone su derribo parcial con el objetivo de mejorar las condiciones sociales del barrio. Resulta curioso observar, tal y como nos explicó Sebastià Jornet, que la densidad del centro de Barcelona, o del mismo Eixample es muy superior a la densidad de los polígonos de vivienda. De hecho, la densidad del barrio de la Mina es inferior a la densidad de los otros polígonos de vivienda de Barcelona. La Mina no despunta en ningún otro indicador. En este punto arranca un estudio que va más allá del urbanismo. Es un estudio en tres vías diferentes antropológico, técnico y urbanístico. De todo esto se extrae que el urbanismo si tiene implicación en las condiciones sociales de un lugar, pero no como factor independiente. Todo suma y todo resta, y en la Mina se ha dado una conjunción de factores que, por desgracia, han conducido a la problemática actual. De poco hubiese servido derribar estas últimas fases más masivas de la Mina Nova, que, por cierto, están técnica y tipológicamente impecables. La problemática en este lugar concreto es consecuencia de que alojó a los barraquistas más arraigados y reticentes a abandonar sus viviendas, una especie de núcleo duro marginal que fue alojado en una misma comunidad de 40 familias.

El nuevo plan urbanístico plantea un gran eje de espacio público y de conexión, a la vez que nuevas viviendas con gran variedad tipológica destinadas parcialmente a renovar el habitante tipo del barrio.

Además, se actúa sobre el espacio público y la edificación existente.

Este eje de espacio público viene a suplir una de las carencias de la Mina, la falta de espacios públicos de referencia para el barrio, que se habían planteado en distintas fases del proyecto pero que finalmente habían sido reemplazadas por una especie de zona central de equipamientos, alternativa más antiurbana. A la vez, la mayor conectividad con el resto de barrios colindantes pretende disolver los duras fronteras sociales y funcionales de este barrio. Se prevé la conexión con el mar, se ha hecho pasar el tranvía e incluso se han situado equipamientos como un hotel en sus límites.

Con el tiempo, con esta renovación social y de prestaciones para los propios habitantes de la Mina, el barrio tiene muchos números para regenerarse.

En el lugar dónde vivo no hay propiamente lugares marginales dónde se focalice el conflicto social, sino que este se encuentra más o menos repartido sin que este constituya un problema muy visible. En general, aquellas zonas más deprimidas han ido regenerándose al ampliarse la ciudad a su alrededor, mediante la construcción de nuevas viviendas de promoción privada, viviendas de protección oficial y nuevos espacios públicos.







dilluns, 29 de novembre del 2010



La renovación urbana que propone el 22ª es un proyecto ambicioso.


A nivel urbano, esta expansión de la ciudad hacia Levante parece totalmente imprescindible. Más allá de la continuación de la Diagonal, la existencia de suelo industrial dentro de la ciudad y otros parámetros como puede ser la baja densidad, en un ámbito inscrito en la trama ensanche Cerdà, hacen parecer necesario un proyecto de estas características.


Este proyecto parte de un extenso y minucioso análisis que permite proponer de una manera sensata un plan equilibrado entre suelo residencial y actividad económica. La normativa propuesta permite ir culminando a largo plazo el proyecto de una manera flexible, no homogénea en su materialización, capaz de acoger la diversidad en sus soluciones. El respeto a los edificios patrimoniales, o su misma inclusión en el patrimonio de la ciudad durante su proceso de desarrollo es un indicador de la sensibilidad de la propuesta. No es edificar masivamente aprovechando unas determinadas condiciones económico-sociales, es proponer un nuevo barrio bajo unos parámetros también renovados, en sintonía con un nuevo y cambiante panorama económico-productivo, y claro, un nuevo modo de vivir en la ciudad. Todo esto sin perder de vista dónde estamos y que ha habido aquí antes, como referencia al carácter del barrio que fue (y debe continuar siendo) Poblenou y al entorno industrial.



Brevemente, el nuevo barrio funcionará con base en la trama Cerdà, si bien deja transparentar la trama aún anterior en determinadas intervenciones, con ejes centrados en la actividad económica y otros en equipamientos de más pequeña escala, de servicio para sus habitantes, potenciando el transporte público y con una revolucionaria red de servicios que apoye las necesidades de los grandes edificios y también de las piezas residenciales primando la sostenibilidad ambiental.


A nivel económico, se pretende atraer sedes, corporaciones y compañías del sector servicios especialmente aquellas relacionadas con la tecnología, capaces de generar un cierto ritmo financiero y profesional. Justamente la mezcla de funciones evitará que el 22a “cierre” a las 5 o las 8 de la tarde, y que la vida del barrio ultrapase la vida en las empresas. En general, se pretende “hacer ciudad”, con una envolvente nueva, pero, como ocurre en el ensanche de Barcelona, con esta mezcla de funciones que es capaz de proporcionar una gran tensión urbana y un centro ciudad a la escala de las personas, y parece que puede conseguirlo, bien entendido que la escala de ciudad es mayor y que aun falta acabar de ocupar el barrio.


La materialización arquitectónica que acompaña el proyecto del 22a es diversa.


Principalmente se trata de grandes edificios que construyen la gran fachada en la Diagonal y ocupan las grandes manzanas de trama ensanche, con proyectos unitarios destinados a edificios corporativos o grandes equipamientos. El apoyo entre estos dos tipos resulta especialmente interesante, como ocurre en el proyecto del Campus Audiovisual para la Pompeu. En general, se tiene en cuenta el espacio público y destacaría aquellas intervenciones que se basan en la rehabilitación de antiguas arquitecturas industriales. En esta línea, la rehabilitación de Can Framis, en que la problemática de los desfases topográficos se resuelve en el perímetro de la parcela mediante unos taludes ajardinados dejando la edificación en el centro de la parcela, me pareció muy atractiva especialmente por ser un proyecto diferente que propone unos espacios sosegados que rodean la edificación.


Comparar el 22a con cualquier propuesta de mi pequeña ciudad es un poco desproporcionado, aunque también han tenido lugar grandes modificaciones urbanas en estos últimos años. Estas modificaciones, a diferencia del 22a, han sido de vocación eminentemente residencial, aunque es cierto que se han llevado a cabo con una idea de evitar la baja densidad y el espacio calle un tanto autista de las propuestas de ciudad jardín. Se han continuado las tramas existentes, se ha cuidado el espacio público mediante grandes parques que cosen los distintos tejidos y se han unido con el centro histórico. Las plantas bajas están parcialmente ocupadas con pequeño comercio que da vida y apoya las residencias. Existen otras expansiones de la ciudad que se han preparado para acoger servicios y empresas, como la transformación del antiguo polígono industrial que ocupa la salida de la ciudad en dirección Rubí, pero se haya escasamente en contacto con las zonas residenciales, es decir, no ha tenido lugar esta mezcla de funciones tan intensa que se propone con el 22a. Incomparable.















dijous, 4 de novembre del 2010


El tejido asociativo de Gràcia es una verdadera tradición.

El barrio de Gràcia dejó de ser un barrio obrero muy al principio de su formación. En realidad puede definirse como un barrio de artesanos y de negocio familiar, hecho que estructura la vida de sus habitantes y es el eje vertebrador de su identidad. Así, la vida familiar, vinculada al negocio, la vida religiosa y de asociación vecinal otorga una identidad propia y característica a este barrio, dándole unidad, carácter y constituyendo casi una forma de entender la vida. Puede decirse que existe una vinculación máxima entre persona, comunidad y lugar, que toma cuerpo en las asociaciones vecinales.

Encontramos multitud de ejemplos de estas asociaciones vecinales, más o menos religiosas, más o menos políticas en algunos momentos, o más vinculadas a otras actividades culturales y tradicionales como la música, con claro ejemplo en el Orfeó. Ejemplos de esto son los Lluïsos de Gràcia, l’Ateneu o la Violeta. Estas asociaciones van cambiando con los tiempos e incluso van reciclándose en nuevos usos más abiertos o más contemporáneos, como es el caso de la Violeta, que ha sido salvada de convertirse en vivienda por la propia presión vecinal, que cuida lo que entiende como su patrimonio, y será convertido en un equipamiento de uso ciudadano. Las propias fiestas de Gràcia son un claro ejemplo de cómo los vecinos hacen suyo el barrio, haciéndolo a la vez más para todos.

En mi ciudad de referencia también existen estos movimientos asociativos, vinculados especialmente a la tradición popular, música y baile, que, al igual que sucede en Gràcia, colaboran en la organización de actos sociales, como el Esbart, o l’Ateneu. Com principal diferencia con los ejemplos de Gràcia, su formación muy posterior, y su carácter más contemporáneo y no tan familiar o religioso en origen. Seguramente habrán articulado menos la vida de pueblo o de barrio que los ejemplos de Gràcia y la relación entre estas instituciones y el carácter del lugar no será tan estrecha. También existen multitud de asociaciones vecinales.












El problema de Plaza de les Glòries puede resumirse como la problemática de un nudo viario urbano.

Ahora mismo, nos enfrentamos a un espacio periférico que ha quedado sumido en el interior de la ciudad, una periferia que ahora mismo puede considerarse como prácticamente centro. Éste es un lugar peculiar, cruzado por infinidad de infraestructuras, dónde tiene lugar el encuentro de diversas tramas y dónde se hace patente de una forma abrupta y no fácilmente abordable un descuadre de cotas producido por el encuentro del Eixample Cerdà con la cota natural del Poblenou y las variaciones de éstas respecto a su rasante natural por las operaciones de entierro de infraestructuras en su mayor medida viarias.

El proyecto para Plaza de les Glòries es una asignatura pendiente que ha pasado por varias fases. En un momento se ha planteado un intercambiador intermodal, redundante con la cercana Estació del Nord, pero en definitiva, se trata de solucionar el proyecto que, a mediados de los 80 se planteó como un cruce de grandes vías en un punto de entrada y salida de la ciudad. Fue una solución radical que entra en crisis ante todo por el cambio en la propia ciudad, que ha hecho llegar la Avinguda Diagonal hasta el mar y ha generado otro gran barrio, nuevo Poblenou y 22a, y por los episodios urbanos negativos que produce el “scalextric” al entrar en contacto con los barrios colindantes.

La actual propuesta pasa por solucionar estos conflictos enterrando la distintas vías de cruce en la plaza y planteando un gran espacio público verde, que actúe como una alfombra que cosa las distintas tramas urbanas, y entronque con un “eje verde” previsto para el final de la meridiana, aprovechando que el tramo permite esta operación al albergar poca densidad de tráfico. Esta propuesta, conciliadora, tiene como principal contratiempo el planteo de una zona verde de gran tamaño en un lugar desprovisto de una densidad urbana importante, aunque bien es cierto que están previstos proyectos de vivienda y equipamiento en previsión de aumentar una tensión urbana que ahora es más bien pobre. También es cierto que, a estas alturas, eliminar este espacio verde supone encontrarle otro lugar en la propia ciudad, tarea a día de hoy impensable.

Se hace difícil pensar en un lugar comparable con este en mi pequeña ciudad de referencia, ya sea por escala, calado o potencia social de la intervención, pero hay que decir que en Sant Cugat, pueblo que cuenta con una gran expansión en un corto periodo de tiempo, la movilidad y la conexión son puntos calientes del planeamiento. Aparte de la conexión con Barcelona ciudad, existe el tema de la conexión intermunicipal de la corona metropolitana. A tal efecto, y acompañado de nuevos crecimientos, se ha reactivado una estación de RENFE cercanías ya existente y se ha construido una nueva estación de FFGG (Volpelleres). A esto se suma las rondas que vinculan la nueva infraestructura, las conexiones con las autopistas y los nuevos barrios y colaboran en descongestionar la zona centro.









dilluns, 18 d’octubre del 2010

Volviendo a Montjuïc

Resulta curioso que una entidad como la montaña de Montjuïc, propia generadora geológica del llano de Barcelona y abastecedora de los materiales con que ésta físicamente se construye, se haya mantenido siempre apartada de la propia ciudad, constituyendo casi un detrás; la montaña marginal dónde se guarda lo que sobra o no se quiere ver.


También ha aglutinado el poder bélico y represivo que culmina con su castillo

La ciudad ha ido creciendo apartada de esta montaña, aunque manteniendo vínculos o incursiones puntuales mediante el acercamiento de las clases populares; es la montaña popular, la de las fuentes y las meriendas.


En distintos intentos de reconquistar la montaña, se acogen la Exposición Universal. Empieza a estructurarse una red de equipamientos y de jardines y finalmente tienen lugar los Juegos Olímpicos.


Así, se constituye un sistema que contiene equipamientos culturales, deportivos y naturales, que, de estar bien relacionados, podrían constuir la verdadera reconquista de la montaña por parte de Barcelona. Para potenciar estas relaciones puede pensarse en que estos equipamientos se apoyen a nivel de uso. Esta complementariedad favorecería el uso de las partes, es decir, si el espacio natural acompaña un acontecimiento deportivo, o bien un acontecimiento cultural tiene lugar apropiándose de este espacio natural, todas las partes quedan ligadas y el conjunto tiene más sentido. Por otra parte, la buena conexión entre las partes sería necesaria; una conexión fluída, natural y agradable, en circuito entre los puntos importantes, que tenga sentido en el trayecto, no sólo en el inicio y la llegada, apoyándose en la idea de la conexión entre partes de la montaña. La recuperación del castillo por parte del gobierno local y desterrar cualquier tipo de uso militar o estratégico sería un hito importante que culminaría este proceso de "domesticación" que haría de Montjuïc algo más propio.


La conexión con la ciudad es otro punto importante. Ahora mismo se llega en autobuses o mediante el funicular. Igual haría falta otro punto de tensión importante en el límite de la ciudad y la montaña, como un equipamiento del alcance de toda la ciudad, o incluso metropolitano.

Como punto para comparar con mi ciudad de referencia, me tendría que atener a algún punto de mirador, en mi caso, en Collserola. Existen miradores puntuales que comparten con Montjuïc el situarse en una cota alta, en un punto privilegiado, y controlar una amplia zona, en mi caso, son característicos los menos conocidos miradores al Vallès. La diferencia fundamental es que estos miradores, en el caso de Montjuïc, estarían bien integrados en esta red organizada, o formando parte de un sistema más amplio como un parque








Intervenir en la historia

Son muchas las intervenciones de tipo urbanístico en el centro histórico de Barcelona a lo largo de la historia. Desde las desamortizaciones de conventos que han aportado nuevos espacios públicos y de relación a una ciudad con problemas de densidad, pasando por las operaciones de vaciado de mano del movimiento moderno en clave higienista, como la plaza George Orwell, hasta la apertura de vías de nuevo trazado como la calle Ferran u otras operaciones realizadas en relación al nuevo Eixample Cerdà.
Más adelante en el tiempo encontramos más fenómenos de esponjamiento de Ciutat Vella, ya sea aprovechando una situación de excepcionalidad como la destrucción de parte de la edificación por bombardeos, como es el caso de la plaza de la catedral, o ya más recientemente, la apertura de este tejido ya no tan denso con motivos más que sospechosos de ser no más que especulativos, como es el caso del "Forat de la Vergonya", a raiz de lo cual se ha organizado incluso un levantamiento vecinal de personas residentes que se oponen a lo que entienden como la destrucción de la vida de su barrio
Así que rápidamente vemos que hay multitud de intervenciones de tipo urbanístico en este centro histórico, cada una contextualizada en su tiempo
Pero el verdadero debate de las intervenciones en el centro histórico, creo que puede centrarse en la cuestión de, tal y como dijo nuestro interlocutor, "dónde congelar el tiempo". Cuando intervenimos en Ciutat Vella, encontramos una ciudad que se ha formado capa sobre capa. Existe una evolución continua, una reinterpretación consecutiva. En el momento que proyectamos sobre esto, escogemos qué es importante y qué desechamos, qué queremos mostrar y qué queremos hacer desparecer, y esto conlleva una responsabilidad enorme, puesto que estamos participando de esta evolución y marcaremos el sentido de las siguientes intervenciones.
Mi ciudad de referencia, Sant Cugat, aunque se trate de una población de carácter eminentemente residencial, también tiene un centro histórico, organizado alrededor del "Monestir", construído entre los siglos IX y XIV. Tiene origen romano pero su desarrollo como núcleo urbano es medieval, y sigue su estructura típica. Las intervención más característica ha sido la de urbanización de la plaza d'Octavià, delante del "Monestir", durante cuyas obras encontraron restos arqueológicos de parte de la fortificación romana originaria. La intervención fue de pavimentación, mobiliario urbano y vegetación, en que se convirtió una anterior plaza "isla" en una plaza dura un tanto antipática para la vida "de pueblo" pero preparada para acoger los distintos eventos que ahí tienen lugar, respetando los característicos cipreses y evocando la esplanada original frente al monumento.

Collserola y Barcelona


Collserola ha mantenido distintos niveles de relación con la ciudad a lo largo de la historia, desde la de mero límite hasta la de referencia como lugar de recreo, que ha llevado al posterior tratamiento de la montaña como parque urbano; comprensión del lugar, esta última, que puede que se halle ahora un tanto disipada.
Y es que igual habría que incorporar más este parque en la vida urbana de la ciudad. Pueden contemplarse distintas estrategias para tal efecto.
Desde luego, una de las más evidentes es mejorar las conexiones mediante la frecuencia de los transportes públicos, la planificación de líneas de autobús específicas, de rutas en bicicleta e incluso a pie, así como la divulgación de la riqueza natural y geológica del parque y de su funcionamiento específico (¿Quién iba a saber que las zonas límite de la montaña son puntos de máxima concentración biológica?)
Esto puede apoyarse proponiendo rutas y visitas específicas por el interior del parque, ofreciendo la posibilidad de obtener lecturas diversas de cada visita, en que siempre se aprenda algo diferente,concreto y peculiar, que anime a repetir más adelante
Otra baza puede proporcionarla el dar a conocer la historia de la montaña como parque en relación a la propia historia de Barcelona. Puede ser una buena fuente de anécdotas y curiosidades muy atractiva.
Por último, y reivindicando otra vez la historia, puede proponerse "resucitar" lugares e infraestructuras del parque para albergar eventos organizados por la ciudad.
Collserola es, justamente, el gran espacio natural de mi ciudad de referencia, Sant Cugat, que se ubica justamente del otro lado de la montaña. Comparando las relaciones de ambas poblaciones con el parque da la sensación de que, mientras Collserolal es el parque de Barcelona, Sant Cugat se halla en el propio parque, seguramente por su naturaleza residencial y de ciudad jardín, hecho que también hace más acentuada la forma en que el crecimiento del núcleo urbano va "depredando" el propio espacio natural.