divendres, 31 de desembre de 2010

Un parque barrera

El parque de la Ciutadella es un claro ejemplo para ver cómo el paso del tiempo y la transformación cambian un lugar y sus connotaciones. Si en 1714 este lugar era una ciudadela militar para vigilar a los barceloneses y odiada por ellos, hoy en día es un lugar de paz donde la gente se reúne para pasar un día tranquilo y ameno.
Al ser un gran parque y con varias zonas diferenciadas se reúne mucha gente aquí para hacer capoeira, jugar a ping-pong, pasear con barca…eso sí, los equipamientos como el invernadero, el umbráculo, la iglesia, el colegio, el polideportivo…son conocidos por un menor número de gente o suscitan menor interés.
Ahora bien, según el planteamiento inicial de Cerdà, este parque no debía estar situado aquí y hace del último tramo de la Meridiana una vía inútil, que se está planteando hacer peatonal por su poco uso rodado. Esta vía tenía que llegar hasta un punto importante como es la estación de Francia. Justamente por la situación de esta estación de trenes y con ello sus vías, un lado del parque queda infranqueable. Cuando la estación de la Sagrera funcione, la estación de Francia perderá importancia y se plantea un puente para poder llegar hasta el mar sorteando la Ronda litoral y conectando el parque con el parque del Gas y con ello con la Barceloneta.
Otra barrera que tiene el parque es el zoo, que al ser un recinto cerrado imposibilita la relación con el barrio de la Vila Olímpica. Esto quiere decir que la mitad del perímetro del parque es inaccesible. Este hecho hace de una pieza como el parque todo el contrario de permeable, que es como debería ser para tener una mejor relación con el entorno. Es por eso que me parece que el zoo debería situarse en otro lugar y aprovechar para darles mayor espacio a los animales para que puedan vivir de una manera más digna.

Si analizamos el interior del parque es muy interesante ver la gran diferencia entre el paisajismo geométrico de origen francés, el también geométrico pero más íntimo y el orgánico, sinuoso y romántico de origen inglés. El problema para que esta diferencia no quede más marcada es la frontera climática en la que vivimos y por la que por ejemplo los tilos no se adaptan bien.
La fuente monumental es un error, ya que debía ser una gruta orgánica. Además el edificio da la fachada trasera a la Meridiana, dejando claro que no quiere que esta vía pase hasta la estación.
Por otro lado es interesante ver la reutilización de los edificios de la antigua ciudadela militar, que están girados respecto del parque al responder al antiguo eje de la ciudadela.



El Parque de los Viveros de Valencia tiene muchas características en común con el parque de la Ciutadella. En primer lugar, se sitúa en un lugar céntrico de la ciudad y curiosamente, al igual que el parque de la Ciutadella corta la avenida Meridiana, el parque de los Viveros de Valencia corta la avenida Blasco Ibáñez, siendo una de las más importantes sinó la más grande de Valencia. Los dos parques se encuentran vallados con lo que impiden el flujo peatonal y sólo se accede a ellos por las puertas, que por la noche quedan cerradas, formando una barrera en la ciudad. Además el parque de los Viveros albergaba un zoo hasta el año 2007, que ahora se ha trasladado a los alrededores de la ciudad, cómo debería suceder con el zoo de Barcelona. Por último y como mayor similitud, la gran cantidad de botánica que alberga el parque, siendo un lugar dónde disfrutar un día de un ambiente más relajado al que habitualmente caracteriza la vida urbana.