dimecres, 1 de desembre de 2010

El plan de transformación del barrio de la Mina es una renovación urbana que implica también un gran cambio a nivel social.

Está claro que el urbanismo puede llegar a tener una gran incidencia en las condiciones sociales de un barrio, la prueba está en que gran parte de la problemática social de ciertos lugares viene parcialmente suscitada por las características físicas de su entorno, como es el caso del barrio de la Mina.

Para este barrio originariamente perteneciente a Sant Adrià del Besòs se propusieron distintos proyectos de construcción más o menos masiva de viviendas, en un nuevo polígono que debía acoger principalmente inmigración española y también barraquistas. Uno de los principales objetivos de esta operación era conseguir erradicar definitivamente las barracas que en aquel entonces ocupaban distintas zonas de Barcelona. En este empeño y bajo las premisas especulativas franquistas se culminó la tercera fase, la Mina Nova, en forma de grandes edificios pantalla de 10 alturas, de construcción barata, rápida y eficiente, a base de prefabricados y encofrado túnel. Ahora mismo, estos son los bloques que aglutinan mayor conflicto social. Qué ocurrió en la Mina para convertirse en un lugar tan socialmente tensionado? Hasta qué punto las propuestas arquitectónicas fueron culpables en en estas casuísticas?

En un gran número de ocasiones se culpa del conflicto social a la gran densidad de estos polígonos de vivienda y, en consecuencia, se propone su derribo parcial con el objetivo de mejorar las condiciones sociales del barrio. Resulta curioso observar, tal y como nos explicó Sebastià Jornet, que la densidad del centro de Barcelona, o del mismo Eixample es muy superior a la densidad de los polígonos de vivienda. De hecho, la densidad del barrio de la Mina es inferior a la densidad de los otros polígonos de vivienda de Barcelona. La Mina no despunta en ningún otro indicador. En este punto arranca un estudio que va más allá del urbanismo. Es un estudio en tres vías diferentes antropológico, técnico y urbanístico. De todo esto se extrae que el urbanismo si tiene implicación en las condiciones sociales de un lugar, pero no como factor independiente. Todo suma y todo resta, y en la Mina se ha dado una conjunción de factores que, por desgracia, han conducido a la problemática actual. De poco hubiese servido derribar estas últimas fases más masivas de la Mina Nova, que, por cierto, están técnica y tipológicamente impecables. La problemática en este lugar concreto es consecuencia de que alojó a los barraquistas más arraigados y reticentes a abandonar sus viviendas, una especie de núcleo duro marginal que fue alojado en una misma comunidad de 40 familias.

El nuevo plan urbanístico plantea un gran eje de espacio público y de conexión, a la vez que nuevas viviendas con gran variedad tipológica destinadas parcialmente a renovar el habitante tipo del barrio.

Además, se actúa sobre el espacio público y la edificación existente.

Este eje de espacio público viene a suplir una de las carencias de la Mina, la falta de espacios públicos de referencia para el barrio, que se habían planteado en distintas fases del proyecto pero que finalmente habían sido reemplazadas por una especie de zona central de equipamientos, alternativa más antiurbana. A la vez, la mayor conectividad con el resto de barrios colindantes pretende disolver los duras fronteras sociales y funcionales de este barrio. Se prevé la conexión con el mar, se ha hecho pasar el tranvía e incluso se han situado equipamientos como un hotel en sus límites.

Con el tiempo, con esta renovación social y de prestaciones para los propios habitantes de la Mina, el barrio tiene muchos números para regenerarse.

En el lugar dónde vivo no hay propiamente lugares marginales dónde se focalice el conflicto social, sino que este se encuentra más o menos repartido sin que este constituya un problema muy visible. En general, aquellas zonas más deprimidas han ido regenerándose al ampliarse la ciudad a su alrededor, mediante la construcción de nuevas viviendas de promoción privada, viviendas de protección oficial y nuevos espacios públicos.