dilluns, 4 d’octubre de 2010

El peso del pasado o la necesidad del presente?

Barcino (Barcelona) y Tarraco (Tarragona) tienen un mismo origen romano. Es cierto que en Tarragona anteriormente había asentamientos visigodos pero cuando hablamos hoy en día del casco antiguo evocamos un origen plenamente romano. Es por eso que me gustaría resaltar el hecho común de que los romanos urbanizaran un espacio vacío donde posteriormente se consolidaría una ciudad a base de aprovechar lo existente.

Transformaciones en la ciudad que nos cuentan cómo fue, cómo se desarrolló y cómo es. Es el caso de la muralla con sus dos, tres, cuatro estratos de piedras que nos cuentan distintas épocas. Añadir un baluarte a la torre; torre que a su vez fue adherida a la esquina de la muralla; muralla que en tramos se reconstruyó en varias épocas… Sustituir la figura que significaba el emperador por el obispo, el nuevo símbolo de poder. El Templo por la catedral, pero siempre el punto elevado dominando la ciudad. Construir en el espacio vacío que nos ofrecía el foro: protección de murallas, espacio plano, trazado recto de calles… Calles rectas que aún hoy permanecen identificables encerrando un rectángulo casi perfecto que nos ubican el límite de lo que fue. Aprovechar el circo. Arcos a los que se añaden viviendas donde nacen comercios. Una fachada del circo a la que se le superpone la fachada actual del ayuntamiento, con su espacio de plaza delante. Donde un día circularon las cuadrigas, después los carros, los coches y hoy los peatones.

Una vez más, se confirma que en la edad mediana se aprovecharon al máximo las construcciones existentes sin darle el valor que hoy en día le damos. Épocas de pobreza, una Guerra Civil con su posguerra, falta de higiene en calles estrechas, degradación i desvalorización de lo antiguo han hecho que todas estas capas de la historia no se recopilen hasta hace relativamente poco. Y es aquí donde aparece, ya sea en Tarragona o Barcelona, un conflicto de valores entre el recuperar la historia de un lugar donde todos los cimientos son ruinas de valor y entre la vida que sigue su curso con sus nuevas costumbres, necesidades y formas.